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Nuestra misión

“...es Nuestra Misión, la misión irrenunciable de la Iglesia: la tarea de todo creyente que obra en los medios es la de ‘allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y sus verdaderas necesidades espirituales, ofreciendo a los hombres que viven este tiempo ‘digital’ los signos necesarios para reconocer al Señor’“ Benedicto XVI

sábado, 28 de abril de 2012

¿Necesita su Parroquia una estrategia tecnológica?


Hace un par de días estuve leyendo la entrada “Your Parish Doesn't Need a Technology Strategy” (Su Parroquia no necesita una estrategia tecnológica) del blog de Mattew Wagner. Mattew defiende que dentro de las Parroquias y Diócesis no es necesario tener una estrategia respecto a los nuevos medios de comunicación social. Nos dice que no es necesario tener una magnifica web o un grupo den Facebook, sino “traer a más gente a los sacramentos (Jesús), el ministerio a los necesitados, dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, instruir a la comodidad ignorante, la obra triste, porque la justicia y para orar por todos. Son los mismos objetivos antiguos que hemos tenido durante miles de años.”

Desde mi punto tiene razón, pero sólo en parte. Es evidente que nuestro objetivo como cristianos no es estar presentes como preciosas estatuas en las plazas. Cristo no pide es que seamos agentes activos en la misión de evangelizar, catequizar y llevar la caridad a los necesitados. También nos pide que vivamos una vida rica espiritualmente activa.

¿Cómo encajan los nuevos medios de la comunicación social en todo esto? A esta pregunta podríamos responder mirando a lo primeros tiempos del cristianismo. Las calzadas romanas y las rutas marítimas fueron providenciales para que el cristianismo llegara a todo el mundo conocido. Sin no tenemos un soporte de comunicación eficaz, quedaremos aislados en pequeños y deficientemente comunicados grupos.

Los nuevos medios de comunicación social vuelven a ser providenciales y  la Iglesia no puede ignorarlos. Pero la pregunta del millón es ¿Para que se necesita una Parroquia una web o un blog? La podríamos responder como otra pregunta ¿Para que se necesita un tablón de anuncios o una hoja parroquial? Para comunicar y crear comunidad.

Pero ¿Qué sucede si no tenemos nada que comunicar? Permítanme hacer un par de aseveraciones algo duras para que reflexionemos

·          Quien no vive nada relevante, no necesita contarlo a los demás.
·          Quien no tiene nada que decir a los demás, no necesita comunicación.

Hay que comprender que existen parroquias, en lugares de frontera, donde es complicado sacar mucho dinamismo de los fieles. En este caso poco es evidente que la estrategia tecnológica puede ser diferente o simplemente ser imposible.

Supongamos que vivimos en una comunidad parroquial mínimamente activa y con cierta vida interior. Si no es así, es evidente que no necesitamos comunicar nada y mejor que nadie sepa de nosotros. 

Según las comunidades son más grandes, disponer de medios adicionales se vuelve relevante, ya que nos permite establecer vínculos afectivos entre nosotros. Un blog o una web son herramientas para que los fieles se informen y conozcan su Parroquia. Pero, seguramente con un boletín parroquial sea suficiente ¿Nos vamos a meter en la TIC con lo bien que nos va? Respondo con otra pregunta ¿Es lógico quedarnos en una concepto unidireccional de la comunicación cuando ya disponemos de medios bidireccionales, como la web 2.0?

La web, grupo facebook o blog debería ser un medio abierto a los parroquianos. Sentimos que algo comunitario es nuestro, cuando aportamos parte de nosotros al proyecto común. Esto suena genial, pero frecuentemente nos encontramos con la pasividad de los fieles o con la monopolización de la herramienta por parte de algunos fieles hiperactivos.

Para evitar la monopolización de la herramienta se tendría que ordenar el uso de la herramienta a través de secciones y de una planificación temporal. Por ejemplo, si el equipo de liturgia es hiperactivo, se limita su intervención a dos o tres veces por semana. ¿Qué hacer con una parroquia pasiva? Este es el principal problema y su solución pasa por la labor de dinamización pastoral previa. Si ya existe dinamismo ¿Qué se puede aportar a la herramienta de comunicación que creemos?

Doy algunas pautas que pueden ser interesantes:

A)     Grupos de catequesis que aportan semanalmente material: videos de Youtube, textos, noticias o reflexiones.
B)     Grupos de oración que comparten sus actividades, oraciones y hasta algún video realizado por ellos.
C)    Fieles en general que envían noticias interesantes que desean que se publiquen.
D)    Cobertura de las actividades comunitarias que se realicen. Esto conlleva tener un redactor jefe que cuente lo que sucede y saque algunas fotos-videos.

¿Qué se consigue con todo esto?

®       Hacernos conscientes de todo lo que conlleva la comunidad parroquial
®       Promocionar la participación en las actividades
®       Atraer a personas alejadas, que ven que la parroquia tiene vida y la tiene en abundancia.
®       Catequizar a través de textos y reflexiones.
®       Fomentar el compromiso cristiano a través de el testimonio de una comunidad viva

Evidentemente esto no se monta de un día para otro, hace falta una estrategia, que no es más que la misma estrategia dinamizadora de la parroquia. Pero, si la llevamos a los nuevos medios de comunicación, la comunidad se amplía a todos los que entren en el blog, web o grupo de facebook.

Respondamos a la pregunta ¿Necesita su Parroquia una estrategia tecnológica? No, pero sí necesita una estrategia de dinamización interna y después, una estrategia  de comunicación a través de los medios tecnológicos.

sábado, 21 de abril de 2012

¿Cómo medir nuestra influencia en las redes?


Seguro que se habrá hecho esta pregunta más de una vez: ¿Existen indicadores que nos permitan saber si nuestra actividad en la red tiene repercusión o no?

En el caso de los blogs, al ser una red social con un marcado carácter unidireccional, nos puede interesar conocer los siguientes parámetros:

·   Visitas: Número bruto de accesos al blog
·   Visitantes únicos: Personas diferentes que acceden. Puede ser que una sola persona acceda varias veces y produzca un incremento de visitas.
·  Tiempo de permanencia: Cuanto más tiempo de permanencia, la temática del blog logra conectar con los visitantes. Tener muchas visitas de pocos segundos está bien, pero que estas sean de al menos un minuto, de media, implica que lo que escribimos se lee con atención.
·  Lugar de acceso: Desde qué países y zonas se lee más nuestro blog. A veces nos sorprenderá ver que nos ha visitado una persona de algún país exótico.
·    Cómo se accede: desde un enlace directo, facebook, twitter, buscadores, etc.

En el caso de acceso desde buscadores:
· Tópicos más frecuentes: Cuáles son las palabras o frases que más atraen a nuestros lectores.
·  Relevancia de estos tópicos en los búscadores: Con este dato podemos darnos cuenta de la relevancia que tienen nuestros escritos en la red.

De todos ellos, los tres primeros son los más importantes, ya que pueden servirnos para evaluar que interés tiene nuestro blog. ¿Cómo recoger estos datos? Yo utilizo dos medidores: Google Analytics (http://www.google.com/intl/es/analytics/)y un contador de statcounter (http://statcounter.com/). Ambos son gratuitos y me dan información complementaria. Las estadísticas de Analytics son bastante buenas en general, pero no nos muestra con facilidad los tópicos más relevantes y el grado de relevancia. Statcounter lo realiza de forma bastante precisa.

Si hablamos de Facebook, twitter, G+ u otras redes, también es interesante saber qué impacto tenemos. La verdad es que medir este impacto es complicado. Hay factores que se nos escapan a primera vista y que recolectarlos nos llevaría un trabajo considerable. Afortunadamente existe una herramienta que nos permite tener alguna noción de este impacto. Les hablo de Klout (http://klout.com)

Klout mide nuestra influencia en las redes utilizando datos de nuestra actividad en las mismas redes. Para realizar las medidas toma los datos de redes como Facebook, twitter, G+, blogger, wordpress, etc y procesa las intervenciones, las reacciones y el recorrido de los mensajes

Kout busca responder a las siguientes preguntas: ¿Hay otras personas que confían en nuestras opiniones? ¿Qué temas son los que más influyen en nuestra red social? Para responder esto, toma datos sobre nuestra red y la de quienes interactúan con nosotros. Número de “me gusta”, mensajes compartidos, respuestas a los temas que colocamos en nuestro muro, favoritos en twitter, etc son la base para elaborar una serie de gráficos:

  • Score Analysis: es un gráfico resumen de nuestra influencia en la red
  • True Reach: Muestra cómo varía el número de personas a las que influenciamos
  • Amplification: Señala qué grado de influencia tiene nuestras intervenciones en la red social.
 Klout nos clasifica según nuestro comportamiento en la red. Podemos ver esta clasificación y la de nuestros amigos en la opción Klout Style. Podemos ver si actuamos como observadores, exploradores, activistas, especialistas, networkers, aficionado, conversadores, socializadores, broadcasters (locutores), creador de gustos o en el summun de la clasificación, Celebrity (celebridades).

Otra opción interesante es ver las características de otras personas y compararlas con nosotros. No es cuestión de empezar una carrera de envidias, sino de entender qué sucede con nosotros en la red.

Dicho todo esto, es necesario indicar que Klout no es una herramienta definitiva ni una panacea. En un curioso juguete con el que empezar a entender algunas de las claves de la red. Como católicos interesados en la evangelización a través de las redes, nos puede aportar alguna información útil para focalizar nuestras acciones en el tipo de comportamiento qué más se ajusta a nosotros. También nos puede permitir saber qué hace bien alguna persona que tiene cierto “éxito” dentro de su red.

Si deciden unirse a Klout, pueden encontrar mi perfil en: http://klout.com/#/NestorMN

No olviden orar por nuestro Papa Benedicto, que acaba de cunplir 85 años y su séptimo año de pontificado. Que el Señor le dé muchos años más de salud y fuerzas.

En próxima entrada espero comentar un breve discurso que Su Santidad ha pronunciado para los participantes en el congreso nacional (italiano) "Testimonios digitales. Rostros y lenguajes en la era digital", promovido por la Conferencia Episcopal Italiana.

jueves, 19 de abril de 2012

¿Qué comunicamos y cómo lo hacemos?

Una breve reflexión. Hoy leía una entrada del estupendo blog del P. Javier Sánchez Martínez Corazón eucarístico de Jesús. El Sagrario del que entresaco estos párrafos.

La Iglesia anuncia una esperanza nueva y definida, y lo hace llena de amor y estima por los hombres. Así los mira. Así los ve. Deberá anunciar la conversión y el perdón de los pecados, incluso ser una instancia crítica, la voz de la conciencia para la sociedad, sin mundanizarse ni aceptar acríticamente cuanto le viene del mundo y se quiera infiltrar en ella.

Pero mira a los hombres y al mundo con amor para comunicarles la Vida sobrenatural. Y flaco favor haremos si el lenguaje es constantemente un lenguaje de condena y de recelo, de reprimenda y de castigo en nombre de una falsa fidelidad.”

Es cierto que muchas veces escuchamos la voz de la Iglesia como una continuo de condenas y recelos. Sobre todo si nos conectamos a determinados medios que filtran los mensajes eclesiales de manera que se creen prejuicios o se aumenten los ya creados. Para ellos existe una especie de pugna que deben ganar desenmascarando a la Iglesia.

La Iglesia utiliza un único canal de comunicación para llegar a muchas personas. Básicamente se utiliza el canal de los medios de comunicación de masas. Los libros o revistas especializadas no tienen un impacto suficiente para servir de canales alternativos. Las películas o la música no son todavía, canales de verdadero impacto social. Lo cierto es que a los medios de comunicación de masa llegan mensajes de esperanza y amor que se silencian y mensajes críticos con la sociedad, que se sesgan y se amplifican convenientemente tratados.

¿Qué alternativa tenemos? Las redes sociales y blogs. La presencia de la Iglesia en las redes es imprescindible por varias razones:

®       Porque en la redes sociales la información se lleva directamente al receptor
®       Porque se demuestra que la Iglesia no es un ente abstracto, sino que la conformamos cada uno de nosotros.
®       Porque nos hacemos conscientes de la misión de llevar el mensaje de Cristo a todo aquel que quiera escucharnos.
®       Porque aprendemos a ayudarnos y apoyarnos los unos a los otros.

Pero ojo, como indica el P. Javier, no llenemos el canal de comunicación con condenas y recelos. Alegría, cercanía  y afecto deben conformar la base de nuestro mensaje. La Iglesia tiene un mensaje de esperanza. Aprendamos a llevarlo a los demás.

sábado, 14 de abril de 2012

Afectividad y comunidad

Podríamos definir la afectividad como la capacidad de afectar o ser afectado por los demás. ¿Puede existir afectividad en las redes sociales virtuales?

Solemos pensar que la red es un sitio frío en el que interactuamos a tal distancia que la afectividad no es relevante. Pero no siempre esto es así. Igual que cuando leemos un libro podemos ser afectados emocionalmente, en la red podemos vernos inmersos en entornos y relaciones emotivas que nos hacen sentirnos afectados o afectar a otras personas.

Podríamos pensar que la afectividad suele considerarse es únicamente una dimensión emotiva, pero también puede darse intelectualmente y volitivamente. Un grupo de personas que entablan conversaciones virtuales pueden afectarse intelectualmente de manera muy profunda, ya que el intercambio de información puede llevar procesos cognitivos y reflexivos muy profundos. Indudablemente, si la emotividad también potencia o disminuye la intensidad del intercambio intelectual. También podemos vernos afectados en nuestra voluntad, en la medida que las vivencias internas y el intercambio intelectual y emotivo pueden hacer que nuestro comportamiento se vea afectado.

Existe un elemento adicional que hay que considerar en toda relación interpersonal: el mundo interno. A veces los vínculos afectivos que se crean en las redes son más profundos de lo que creemos y esta profundidad obedece más factores internos que a lo que recibimos del exterior. Los seres humanos tendemos a construir una realidad completa a base de los fragmentos que vamos coleccionando. Esto es muy peligroso, ya que podemos creernos estereotipos que no son reales, a base de suponer lo que no conocemos.

Si trasladamos la afectividad a un entorno social virtual y consideramos nuestra Fe como vínculo que facilita al interacción,nos daremos cuenta que la afectividad puede ser un arma de doble filo. Podemos crear simpatías o antipatías que no son más que construcciones internas creadas a base de prejuicios creados de manera personal. No viene mal educarnos en la limpieza de corazón, que es lo que nos permite ver la Verdad.

Hay que tener en cuenta que la afectividad creada dentro de una red social se ve potenciada por prejuicios positivos y negativos que nosotros mismos creamos. Pero más allá de los peligros, es posible afirmar que sin afectividad no hay comunidad. Si un grupo humano tiene intereses comunes, pero no existe un intercambio afectivo, lo que tenemos un colectivo. Una comunidad cristiana virtual necesita de vínculos que vayan más allá de los intereses personales y que se sustancie en el goce de la mutua compañía. Dicho esto, también es importante indicar que no podemos elegir entre la comunidad virtual y la real. La comunidad real es imprescindible, mientra la comunidad virtual, puede ser interesante y enriquecedora. La comunidad virtual puede compensar algunas deficiencias de la comunidad real, pero nunca sustituirla. Somos seres sociales y necesitamos del contacto real con otras personas. En la vida de Fe sucede lo mismo.

Todavía no existen herramientas específicas para gestionar la afectividad en las redes sociales, pero hay investigadores trabajando en ello y posiblemente aparezcan pronto algunas propuestas interesantes. Mientras aparecen ¿Que podemos hacer?

Pues realizar acciones que transmitan afecto y nos acerquen: 
  • Felicitarnos por nuestros cumpleaños y santos. Facebook tiene un sistema de alertas que funciona.
  • Responder siempre que podamos con un gracias, un emoticono o una imagen adecuada. Pulsar sólo el "me gusta" a veces resulta escaso.
  • Enviar mensajes personales, pero sin pasarse. Si nos dedicamos a inundar con mensajes a quienes tenemos cerca en la virtualidad... terminaremos quemando la relación.
  • Buscar elementos que nos unan de forma adicional a la Fe. Siempre una se siente más cercano cuando hay más de un tema que nos relaciona.
  • No está de más solicitar y ofrecernos a orar por alquien... el vínculo de la Comunión de los Santo es de primer orden.
Seguramente se le ocurran más opciones. Si le apetece, compártalas con nosotros y así aprendemos todos juntos.

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