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“...es Nuestra Misión, la misión irrenunciable de la Iglesia: la tarea de todo creyente que obra en los medios es la de ‘allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y sus verdaderas necesidades espirituales, ofreciendo a los hombres que viven este tiempo ‘digital’ los signos necesarios para reconocer al Señor’“ Benedicto XVI

sábado, 14 de abril de 2012

Afectividad y comunidad

Podríamos definir la afectividad como la capacidad de afectar o ser afectado por los demás. ¿Puede existir afectividad en las redes sociales virtuales?

Solemos pensar que la red es un sitio frío en el que interactuamos a tal distancia que la afectividad no es relevante. Pero no siempre esto es así. Igual que cuando leemos un libro podemos ser afectados emocionalmente, en la red podemos vernos inmersos en entornos y relaciones emotivas que nos hacen sentirnos afectados o afectar a otras personas.

Podríamos pensar que la afectividad suele considerarse es únicamente una dimensión emotiva, pero también puede darse intelectualmente y volitivamente. Un grupo de personas que entablan conversaciones virtuales pueden afectarse intelectualmente de manera muy profunda, ya que el intercambio de información puede llevar procesos cognitivos y reflexivos muy profundos. Indudablemente, si la emotividad también potencia o disminuye la intensidad del intercambio intelectual. También podemos vernos afectados en nuestra voluntad, en la medida que las vivencias internas y el intercambio intelectual y emotivo pueden hacer que nuestro comportamiento se vea afectado.

Existe un elemento adicional que hay que considerar en toda relación interpersonal: el mundo interno. A veces los vínculos afectivos que se crean en las redes son más profundos de lo que creemos y esta profundidad obedece más factores internos que a lo que recibimos del exterior. Los seres humanos tendemos a construir una realidad completa a base de los fragmentos que vamos coleccionando. Esto es muy peligroso, ya que podemos creernos estereotipos que no son reales, a base de suponer lo que no conocemos.

Si trasladamos la afectividad a un entorno social virtual y consideramos nuestra Fe como vínculo que facilita al interacción,nos daremos cuenta que la afectividad puede ser un arma de doble filo. Podemos crear simpatías o antipatías que no son más que construcciones internas creadas a base de prejuicios creados de manera personal. No viene mal educarnos en la limpieza de corazón, que es lo que nos permite ver la Verdad.

Hay que tener en cuenta que la afectividad creada dentro de una red social se ve potenciada por prejuicios positivos y negativos que nosotros mismos creamos. Pero más allá de los peligros, es posible afirmar que sin afectividad no hay comunidad. Si un grupo humano tiene intereses comunes, pero no existe un intercambio afectivo, lo que tenemos un colectivo. Una comunidad cristiana virtual necesita de vínculos que vayan más allá de los intereses personales y que se sustancie en el goce de la mutua compañía. Dicho esto, también es importante indicar que no podemos elegir entre la comunidad virtual y la real. La comunidad real es imprescindible, mientra la comunidad virtual, puede ser interesante y enriquecedora. La comunidad virtual puede compensar algunas deficiencias de la comunidad real, pero nunca sustituirla. Somos seres sociales y necesitamos del contacto real con otras personas. En la vida de Fe sucede lo mismo.

Todavía no existen herramientas específicas para gestionar la afectividad en las redes sociales, pero hay investigadores trabajando en ello y posiblemente aparezcan pronto algunas propuestas interesantes. Mientras aparecen ¿Que podemos hacer?

Pues realizar acciones que transmitan afecto y nos acerquen: 
  • Felicitarnos por nuestros cumpleaños y santos. Facebook tiene un sistema de alertas que funciona.
  • Responder siempre que podamos con un gracias, un emoticono o una imagen adecuada. Pulsar sólo el "me gusta" a veces resulta escaso.
  • Enviar mensajes personales, pero sin pasarse. Si nos dedicamos a inundar con mensajes a quienes tenemos cerca en la virtualidad... terminaremos quemando la relación.
  • Buscar elementos que nos unan de forma adicional a la Fe. Siempre una se siente más cercano cuando hay más de un tema que nos relaciona.
  • No está de más solicitar y ofrecernos a orar por alquien... el vínculo de la Comunión de los Santo es de primer orden.
Seguramente se le ocurran más opciones. Si le apetece, compártalas con nosotros y así aprendemos todos juntos.

2 comentarios:

  1. Muy interesante su artículo;para mi ha significado mucho cuando me he ausentado de la red y de pronto alguien aparece preguntando si estoy bien o me ha pasado algo.

    Indudablemente que la afectividad crea la comunidad virtual y la hace más sólida.

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  2. Gracias por dejar tu comentario María :) La afectividad mueve los corazones y nos acerca más de lo que aveces creemos. Un abrazo en el Señor :)

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