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Nuestra misión

“...es Nuestra Misión, la misión irrenunciable de la Iglesia: la tarea de todo creyente que obra en los medios es la de ‘allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y sus verdaderas necesidades espirituales, ofreciendo a los hombres que viven este tiempo ‘digital’ los signos necesarios para reconocer al Señor’“ Benedicto XVI

miércoles, 28 de septiembre de 2011

La Comunicación de la Fe (I)


Cuando echo ratos a mi tesis, de vez en cuando, para despejarme, suelo hacer una rápida a los que ocurre en FaceBook. Esta vez encontré un texto que ha compartido mi amigo Luis Javier Moxó y que deseo compartir con usted por los claros y útiles consejos que da:

Está escrito por D. Juan Manuel Mora, vicerrector de la Universidad de Navarra en el L'Osservatore Romano, pero también está disponible en Zenit. Se llama “Diez reglas para comunicar la Fe” y lo que indica está muy relacionado con diversas entradas que he publicado en ECLESIASTIC sobre la problemática de la comunicación de la Fe mediante las TIC. El texto es largo, por lo que he decidido dividirlo en cuatro entradas para comentar con detenimiento lo que nos comunica.

La primera parte corresponde la introducción:

La comunicación de la fe es una cuestión antigua, presente en los dos mil años de vida de la comunidad cristiana, que siempre se ha considerado mensajera de una noticia que le ha sido revelada y es digna de ser comunicada. Pero es también una cuestión de candente actualidad. Desde Pablo VI hasta Benedicto XVI, los Papas no han dejado de señalar la necesidad de mejorar la comunicación la fe.

Con frecuencia, este tema se relaciona con la “nueva evangelización”.  En ese contexto, Juan Pablo II ha afirmado que la comunicación de la fe ha de ser nueva "en su ardor, en sus métodos, en su expresión". Aquí nos referiremos en particular a la novedad en los métodos.

Hay factores externos que obstaculizan la difusión del mensaje cristiano, sobre los que es difícil incidir. Pero cabe avanzar en otros factores que están a nuestro alcance. En ese sentido, quien pretende comunicar la experiencia cristiana necesita conocer la fe que desea transmitir, y debe conocer también las reglas de juego de la comunicación pública.

Partiendo, por un lado, de los documentos eclesiales más relevantes y, por otro, de la bibliografía esencial del ámbito de la comunicación institucional, articularé mis reflexiones en una serie de principios. Los primeros se refieren al mensaje que se quiere difundir; los siguientes, a la persona que comunica; y los últimos, al modo de transmitir ese mensaje en la opinión pública.

De esta introducción es importante reseñar que la comunicación del Mensaje Cristiano ha sido siempre problemática. Si además entramos a comunicar el Misterio, los problemas se elevan de manera imposible de abordar sin utilizar un lenguaje místico a base de símiles, signos y símbolos.

Debemos cuidar el nivel en el que nos comunicamos e intentar adecuarnos a la comprensión de quien tenemos delante. Adecuar el lenguaje y los métodos no puede conllevar dejar de decir nada y perder el significado de lo que se transmite, ya que si lo hacemos desvirtuamos el propio cristianismo.

El autor nos habla de factores internos que no son fácilmente abordables y que podríamos resumir por medio de los conceptos de prejuicio e ignorancia.

  1. La ignorancia puede ser atendida si somos conscientes de ella, pero a veces nuestro interlocutor sabiamente la esconde y nos deja hablar sin llegar a entendernos.
  2. Los prejuicios son de muchos tipos. A veces requieren años de paciencia y mucha confianza para ser abordados. Otras veces son imposibles de abordar.

En este punto podríamos pensar en el episodio bíblico de la conquista de Jericó. ¿Qué armas utilizan los israelitas para hacer caer las murallas?

"Josué se levantó de mañana y los sacerdotes tomaron el arca de Yahveh. Siete sacerdotes, llevando las siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca de Yahveh, iban caminando y tocando las trompetas según caminaban. La vanguardia iba delante de ellos y la retaguardia detrás del arca de Yahveh, desfilando al son de las trompetas. Dieron (el segundo día) una vuelta a la ciudad y volvieron al campamento. Se hizo lo mismo los seis días. El séptimo día, se levantaron con el alba y dieron la vuelta a la ciudad (según el mismo rito) siete veces. (Sólo aquel día dieron la vuelta a la ciudad siete veces.) La séptima vez, los sacerdotes tocaron la trompeta y Josué dijo al pueblo: «¡Lanzad el grito de guerra, porque Yahveh os ha entregado la ciudad!»". (Josué 6, 12-16)

Las trompetas se pueden entender como el testimonio que habla mucho mejor que los discursos. Sin testimonio personal y comunitario, es imposible destruir las murallas que han creado muchas personas.

Hay otros factores que sí podemos abordar desde quien comunica la Fe y que centran el grueso de este texto. Pero antes de entrar en materia, el autor indica dos elementos fundamentales que no debemos perder de vista:

  1. Se necesita conocer la fe que desea transmitir. El conocimiento debe ser consistente y ser capaz de responder a las dudas y problemas que quien escucha desee plantear.

  1. De deben conocer las reglas de juego de la comunicación pública. En un mundo saturado de información, nuestros oyentes nos darán una oportunidad breve. Si no conectamos en esa “ventana” comunicativa, es muy probable que el interlocutor se despida y desaparezca. Estas ventanas a veces son muy cortas, de tan solo segundos. Otras veces pueden durar más. Todo está en función de las circunstancias que rodean la comunicación. A veces la ventana es tan corta que sólo podemos comunicar una sonrisa cercana y propiciar una próxima ventana más larga. Tengamos en cuenta que a veces quienes tenemos delante “temen” dejarnos hablar.

En el caso de lo blogs, foros, redes sociales, es importante intentar no saturar al quien accede a nuestros escritos y multimedios. Mejor breve y directo que largo y con rodeos.

En un par de días continuo con el texto. No dude en compartir sus impresiones con nosotros. Comunicar crea comunidad.

sábado, 24 de septiembre de 2011

¿Qué hacemos con la web 2.0? - Yi-Ho Silver!!!

Seguro que todos hemos oído hablar de la web 2.0 y no siempre hemos entendido a lo que se refería este concepto. Decir web 2.0 es lo mismo que decir herramientas y aplicaciones que nos permite interaccionar con otras personas dentro de Internet.

Es maravilloso, tenemos las herramientas al alcance de las manos. Nos parecen gratuitas y llenas de posibilidades. Este ofrecimiento es una tentación que a la que algunos nos cuesta rechazar.

Pero ¿Qué podemos hacer con estas herramientas? Primero veamos qué herramientas tenemos a nuestra disposición.

1.- Blogs. El autor del blog escribe un texto, presenta imágenes o muestra un video y aquellas personas que lo deseen pueden comentar lo que estimen interesante. Los blog son una herramienta 2.0 algo primitiva, ya que la comunicación tiende a ser unidireccional.

2.- Wikis. La wikis son bases de datos multimedia que se construyen de forma colaborativa. Es decir, cualquiera crea un contenido y quien lo desee puede mejorarlo, enmendarlo o borrarlo. Es una herramienta que hay que cuidar, ya que la posibilidad de borrar o cambiar, predispone a la acción maliciosa. La base de la interacción entre personas es el trabajo colaborativo, por lo que no fomenta las relaciones personales entre los colaboradores.

3.- Entornos sociales de recursos compartidos. Permiten la interrelación personal por medio de mensajes, contenidos y actividades. Representan el ideal 2.0 y por ello necesitan de cierto dominio para ser utilizados correctamente. Es necesario que cada usuario se responsabilice de su privacidad y los contenidos que comparte.

¿Ya está? Parecería que hemos completado el objetivo de esta entrada con esta descripción, pero nos dejamos la reflexión más importante ¿Qué sentido utilizar estas herramientas desde el punto de vista eclesial?

Hagamos un símil previo con la vida real. No es lo mismo ver un documental, que ir a una conferencia de un experto o estar sentado en una mesa redonda rodeado de personas conocedoras de un tema. Tampoco es lo mismo el resultado que obtenemos si nos dedicamos a decir ante el mundo “lo que hay que hacer”, que si tenemos un grupo de personas que queremos hacer algo o si en medio de una plaza cada cual habla a otra persona de sus expectativas.

Las web 2.0 es una herramienta que hay que emplear con un poco de conocimiento para tener cierta certeza de conseguir frutos y que estos frutos sean beneficiosos para todos. Para ello hay que hacerse unas preguntas antes de iniciar cualquier actividad 2.0:

-          Objetivos: Qué quiero hacer.
-          Necesidades: Qué necesito para hacerlo.
-          Planificación: Cómo lo voy a conseguir.

Ciertamente es posible ir de Llanero Solitario por al vida. ¡Hi-yo Silver, go away! Pero ir de Llanero solitario puede ser tan cómodo que frustrante. La Iglesia dispone de muchos Llaneros Solitarios, que terminan quemados por la soledad y la falta de comprensión. Ese no es el camino. La Iglesia es comunidad y comunidad unida en Nombre del Señor.

¿Cómo salir de nuestro cómodo, pero solitario, reducto personal? La web 2.0 es una solución interesante para buscar personas que tengan nuestras mismas inquietudes y objetivos, lo que nos permite colaborar. Podemos utilizarla para buscar compañeros de viajes y abordar los proyectos que estimemos.

Para ello, tanto los blogs como las redes sociales son el mejor anzuelo. Si tenemos paciencia, las personas interesadas en un tema terminarán por encontrar un blog temático que hayamos creado y establecerán contacto. Este contacto se puede llevar a las redes sociales e ir conformando grupos de amistades con esa especial sintonía que tanto anhelamos.

Un grupo de personas en sintonía es genial, pero tarde o temprano surge la fatídica pregunta ¿Hacemos algo juntos? ¡Claro! Responderemos ilusionados a coro. ¿Qué hacemos? Entonces se inicia una tormenta de ideas y silencios. En las redes sociales se pueden crear tormentas de ideas muy interesantes mediante las herramientas de encuesta. Normalmente el entusiasmo termina cediendo ante la evidencia de la necesidad de organizarnos.

¿Qué hace falta entonces? Liderazgo. Una o varias personas que tengan claro hacia donde ir. Indudablemente el gran “grupo en sintonía” se dividirá por diferencias en los objetivos. No crean que esto es negativo. ¿Pasa algo por ser menos? Menos significa más en muchos casos. Más que algo terrible, es una dicha ir consolidando una red capaz de actuar. Los el gran “grupo en sintonía” puede abordar proyectos en paralelo y sus integrantes actuar en uno o varios de ellos. Menos es más. El liderazgo puede aparecer y desarrollarse también mediante las redes sociales.

Siguiente paso: Ya tenemos coordinación, ahora necesitamos análisis y planificación. ¿Cómo hacerlo? Este paso lo pueden realizar personas que aún no siendo líderes, pero tienen capacidad de preveer y sacar conclusiones. No siempre un líder es al mismo tiempo un buen analista. En la fase de análisis pueden participar todas aquellas personas que tengan algo de comentar o razonar. Es bueno que se desarrolle a la vista de todos para evitar suspicacias. Somos humanos y las envidias son un factor a tener en cuenta.

Una vez se haya concretado todo. Sólo queda ponerse manos a la obra.

Bueno. Todo proceso puede realizarse de manera no presencial y asíncrona gracias a la web 2.0. Tanto si el objetivo sea la propia red, como si el objetivo está en la vida real, la red nos permite cooperar aunque estemos a miles de Km de distancia.

Dentro de la Iglesia es posible abordar muchas iniciativas que empleen la red como herramienta fundamental, debemos tener claro que las herramientas no son el fin. Sólo son el medio para conseguirlo.

Los proyectos deberían partir de necesidades reales e implicar a los protagonistas del proyecto. Por ejemplo, crear una wiki para apoyar a proyectos solidarios es algo genial, pero si lo hacemos al estilo Llanero solitario, nuestro esfuerzo puede terminar en frustración. Lo ideal sería contactar con ONGs plantearles el proyecto que queremos abordar e irlo creando entre nosotros y ellos. Si creemos que es necesario crear un portal para amantes de la imaginería religiosa, contactemos con cofradías, hermandades, imagineros, etc, que nos digan qué les gustaría encontrar en ese portal y cómo lo realizarían. De esa forma, el proyecto es de todos y sirve realmente a la comunidad.

No creamos que echar tiempo a las fases previas a la actuación significa una pérdida tiempo. Todo lo contrario, es tiempo ganado y no poco, créanme.

Para terminar, si emprendemos cualquier proyecto en red, incluyamos etiquetas semánticas y pensemos en la manera de crear interfases de búsqueda, filtrado o procesado de información por medio de ellas. La web 3.0 se asoma por detrás de la puerta.

jueves, 8 de septiembre de 2011

En qué medida un blog invita a los visitantes a profundizar en su fe?


Traigo una pregunta muy interesante que el P. Alfonsus Widhi, misionero javeriano indonesio, hace en su blog: Ejercicios Espirituales para nuestro tiempo. La pregunta viene referida a la actividad que un católico puede desarrollar en Internet y sobre los efectos que produce:

¿En qué medida la oferta de este blog invita a los visitantes a profundizar en su fe, a cuestionar la inteligencia de la fe en un mundo cambiante, para encontrar la voluntad de Dios en sus vidas a través de la elección de un estado de vida cristiana y darse cuenta de que la vida cristiana no es un viaje personal, por cierto, está lleno de emocionante comunidad, los errores, las alegrías, las sonrisas, la tensión y la felicidad?

Alfonsus nos pregunta hasta qué punto el trabajo en un blog cambia algo en quien los lectores y lo cambia en el sentido que Cristo nos indicó. La respuesta no es única, ya que hay muchos factores que inciden en la respuesta y todos ellos pueden ser valorados por separado.

Los blogs que más éxito tienen (más lectores), son los que introducen un factor de polémica en sus entradas. La polémica invita a que los lectores intervengan, discuta, se desahoguen y generen a su vez mayor exposición de los contenidos. Los blogs que comunican en positivo y de forma constructiva, tienen muchos menos lectores.

Si ciframos la medida del “éxito” en el número de visitantes, tendríamos que estar polemizando y propiciando el debate de manera continua. ¿Es esto positivo? Desde mi punto de vista, en los debates las energías se disipan en una contienda que no tiene fin. Por otra parte, si una sola persona necesitada, entra en nuestro blog y encuentra algo que cambie su vida. ¿No es un éxito inmenso?

Quizás la proporción adecuada sea crear una dinámica que atraiga a quienes nos interesa atraer, sean estas personas 3 o 3 millones. ¿Nos interesa atrae a polemistas o a buscadores necesitados de verdad?

Otra cuestión que Alfonsus nos pregunta está relacionada con la comunidad. ¿Un blog puede crear comunidad? Comunidad entendida como al unión de personas que se necesitan y que disfrutan caminando unidas.

Los blog crean comunidades virtuales en torno suya. A veces son muy pequeñas, otras veces enormes. Estas comunidades virtuales participan de ciertos elementos de las comunidades reales, pero no podrán nunca sustituirlas completamente. Son comunidades complementarias que nos enlazan a lo ancho del mundo y nos permite entender que somos católicos (universales). Esta universalidad entusiasma y es un reto, pero carece de los aspectos afectivos que toda comunidad real posee. No es mala idea propiciar, dentro de lo posible, que las personas que se conocen virtualmente se conozcan en al realidad. El calor humano del encuentro puede durar años, mientras que el calor del contacto digital, es a veces inexistente.

Ahora ¿EL blog de Alfonsus cumple el objetivo que él busca? Yo creo que si, aunque nadie le conteste, ni nadie llegue a comentar nada en sus entradas. ¿Cómo es posible? Por varias razones:

-          Los blogs actúan como nudos dentro de una red formada por todos los blog que se entrelazan. El sólo hecho de entrar en contacto con otros bloggers y algunos usuarios, permite crear comunidad y propiciar que esta comunidad camine hacia Cristo.
-          Tengo la certeza que lo que se escribe en los blog no está dirigido a quienes los siguen, sino a aquellas personas que un día, desesperados, buscan algo para agarrarse y seguir viviendo. Son como tablones que flotan en la inmensidad de la red. Tarde o temprano una persona encuentro lo que busca gracias a lo que escribimos. ¿No es maravilloso?
-          El crecimiento de los blogs y las comunidades virtuales es lento y no podemos evaluar logros hasta pasados muchos años. El principal problema es conseguir ser visibles en la inmensidad de la red. En estos momentos sólo es posible conseguirlo siendo relevantes en temas relevantes. Esto cuesta mucho esfuerzo y hay que tener paciencia.

Estimado lector, si se atreve a crear un blogs católico, piense en un trabajo continuo que no dará frutos instantáneos. Piense en la importancia de enlazarse e interaccionar con otros bloggers y lectores. Pero sobre todo, realice la tarea pensando en que Dios se manifieste por medio de su trabajo. Ánimo Alfonsus!!! Lo haces estupendamente.

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