Iglesia, TIC, Internet, Tecnologías de la Información, kerigma, redes sociales, Cristo, blogs, evangelio, comunidad, amor y gracia.

Nuestra misión

“...es Nuestra Misión, la misión irrenunciable de la Iglesia: la tarea de todo creyente que obra en los medios es la de ‘allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y sus verdaderas necesidades espirituales, ofreciendo a los hombres que viven este tiempo ‘digital’ los signos necesarios para reconocer al Señor’“ Benedicto XVI

jueves, 31 de marzo de 2011

9 claves para gestionar su comunidad virtual (Católica) en Facebook.

Como siempre, intento dar algunos consejos sacados de las páginas dedicadas a marketing y redes sociales, pero llevando los que se expone hacia nuestra particular forma entender qué es una comunidad. Estos consejos están tomados de esta entrada del blog Ciberprensa.

Aunque están dirigidos hacia Facebook, son perfectamente utilizables para otros formatos de comunidad virtual.


  1. Identifica y bloquea a los Trolls destructivos y peligrosos (Flame warriors), ya que estos personajes son una versión peligrosa de los trolls, que en las redes sociales encuentran su más preciado campo de batalla. Es aquí donde desarrollan todo su arsenal, cuando acceden a una página católica y consiguen su romper la paz desde el primer comentario. 
  2. No prestes atención a los trolls no peligrosos,  pero sólo al principio, y permanece atento por si consigue más incautos adeptos de los razonables. Estos personajes suelen ser muy hábiles haciéndose hueco en la comunidad de usuarios, dando vaselina a diestro y siniestro para, poco a poco, ir medrando e introduciendo elementos de duda, discusión y, al final, incluso romper la comunidad de modo más eficiente que un flame warrior. Si ves que el personaje se hace fuerte en tu comunidad hazle saber que le tienes calado, provoca sus instintos ocultos para que se manifieste, para que muestre la mala leche que tiene dentro y se exponga al resto de los usuarios. Es muy importante que no le dejes pasar ni una, al primer atisbo de intento de sembrar cizaña en la comunidad párale de golpe. Por la misma naturaleza de los trolls, es mejor en principio no borrarles nada, sino dejarles en evidencia. Luego, cuando se manifiesten, ya aplicamos el tercer grado: eliminar comentarios. De nuevo, por el carácter excesivamente personal de Facebook, por la candidez con la que se acercan a estos espacios los usuarios, se hace más difícil controlar a este tipo de “animal social”.
  3. Revisa todos los enlaces que otros usuarios publican en el muro de la comunidad. Es costumbre “colocar” enlaces con URLs acortadas en las redes sociales que, acompañados de un comentario anodino, pueden pasar como relevantes y ser en realidad un incendiarios, publicidad encubierta o crítica pura y dura a tu página o sus objetivos. Si el enlace no es absolutamente relevante elimínalo sin piedad. No se trata de bloquear la publicación de enlaces en el muro de tu página o grupo, porque se trata de compartir y socializar, pero si vas a gestionar la comunidad revísalos siempre.
  4. Cuidado con las etiquetas en fotos, que no sirvan para mostrar imágenes ofensivas o enlaces externos a sitios contrarios o críticos con tu comunidad. Es bastante corriente etiquetar en fotos a usuarios que no son tales. Con esto se consiguen 2 efectos: fatidiar al usuario real e introducir elementos externos a tu comunidad, en algunos casos negativos, todo de manera muy sencilla, casi opaca, pero con muy mala intención. El modo de solucionar cualquier incidencia en este sentido es editar la foto, donde puedes eliminar las etiquetas añadidas y, en última instancia, eliminarla y/o volverla a subir.
  5. Participa de forma frecuente y activa. Se supone que una red social es eso, social. No tienes porque contar tu vida pero si mantener vida la comunidad, no solo anunciando nuevos eventos o difundiendo notas de prensa, por ejemplo, sino generando opinión, buscando interacción, tratando de aprender de tus usuarios, provocando debate sano, fomentando la fidelización. 
  6. Es muy bueno invitar a que los miembros más activos y dispuestos a que participen en encargos definidos. Para ello nada mejor que decirles la verdad... resultan necesarios. Si encontramos un usuario que nos gustaría que perteneciera a la comunidad, invitémoslo y cuidemos de él hasta que tome su deseable papel activo.
  7. Distingue entre miembro enfadado y campaña de desprestigio. Se supone que el coordinador de la comunidad es el dinamizador , pues entonces debe saber gestionar también la crítica y, además, no hay que re-descubrir la rueda. Si es, o parece, un alguien enfadado, se le debe atender como tal, ofreciendo canales de solución a su problema, y sobre todo teniendo en cuenta que hasta que no se encauce puedes perder mucho más que solo ese miembro. Sobre todo hay que cuidar que las sensibilidades eclesiales no se sientan atacadas, ya que esto produce un rápido deterioro de la convivencia.
  8. Responde siempre a las preguntas. En los antiguos foros había un cáncer: las preguntas sin respuesta. Esto, que en un foro es casi parte de su idiosincrasia, en Facebook mal visto, sobre todo si tienes algo de responsabilidad en la comunidad. Contesta a todas las dudas (razonables) que planteen los miembros de la comunidad, se supone que estás ahí para algo, y el éxito de la red dependerá muy mucho de su utilidad.
  9. Se paciente y templado. Reza diez Ave marías antes de contestar de mala manera a alguien. Respira hondo y no te dejes llevar por las emociones, no respondas ni actúes nada más encontrar un “posible” problema. Analiza al usuario, revisa su historial en Facebook, estudia el mensaje y compáralo con otros similares. Sólo si estás seguro de que hay que actuar “con palancas” hazlo, entretanto tómate un café y observa con perspectiva su próximo movimiento.
Espero que sean útiles los consejos. :)

lunes, 28 de marzo de 2011

Nuevo lenguaje de comunicación de la Iglesia (y V)

Estamos en la última entrega de mis comentarios  al mensaje del Santo Padre para la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales.
El Santo Padre nos propone "promover una comunicación verdaderamente humana", que analice el nuevo fenómeno comunicativo "más allá de todo entusiasmo o escepticismo fácil".

La contribución de los creyentes debe ayudar "al propio mundo de los medios de comunicación, abriendo horizontes de sentido y de valor que la cultura digital no es capaz por sí sola de entrever y de representar".

El Papa se da cuenta que la único elemento estable y capaz de sustentar la comunicación a través de las nuevas tecnologías somos nosotros mismos. Siempre que seamos capaces de comunicarnos transparentando nuestra humanidad con honestidad y verdad.

¿Fácil? Me temo que no. Ante los medios digitales podemos caer en los extremos del escepticismo o del entusiasmo gratuito. El escepticismo nace de la desconfianza hacia la voluntad de Dios de hacerse presente en todas partes y a través de todos los medios. Los nuevos medios son un reto y una oportunidad, pero no son una panacea. Si creemos que todo se acaba con ponernos a charlar sobre el kerigma en las redes, nos encontraremos con una decepción. No van por ahí los tiros.

Se trata de construir un nuevo soporte para el Mensaje de Cristo que se base en las nuevas tecnologías, pero este nuevo soporte tardará en presentarse con forma definida. Mientras tanto, tenemos que ser pacientes y ganar la necesaria experiencia para contribuir a su construcción.

Me atrevo a decir que el soporte tendrá su sustento en comunidades de católicos que compartirán los frutos de su vida de Fe en espacios nuevos, que solo podemos intuir ahora mismo. Estos espacios serán principalmente asíncronos, ya que estaremos involucrados personas de todo el mundo, con vidas muy dispares y horarios contrapuestos. Necesitaremos de líderes capaces de sostener y dar sentido a estas comunidades. Estos líderes no tienen porque ser unipersonales, sino que podrían conformarse a través del trabajo colaborativo de varias personas. Liderazgo compartido.

Tendremos que aprender a dejar nuestro protagonismo personal a un lado y aceptar el protagonismo de la comunidad en su totalidad. Los aportes de cada uno de sus miembros son importantes y todos son imprescindibles. Lo principal es construir entre todos estos espacios de comunicación. Trabajo colaborativo.

La comunidad intercambia, dialoga, se expande y proyecta fuera de si misma. Busca las fuentes de su Fe y las comparte en nuevos formatos digitales. Medita la razón de ser y la presencia del Señor cada vez se trabajan juntos. Aprendizaje colaborativo.

La comunidad real no perderá importancia, ya que la vida de Fe deberá sustentarse en la realidad física o perderemos el norte muy pronto. La comunicación en las redes nos debe permitir contactar con personas del nuestro entorno local y cimentar comunidades reales más vivas.

Pero aún tenemos que superar nuestros miedos, cómodas incomunicaciones, egoísmos personales y elitismos grupales. Unidos en el Señor y compartiendo lo que somos, sentimos, sabemos y hacemos, lo podemos todo.

El Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: "Arráncate y plántate en el mar", y os habría obedecido. (Lc 17,6)

Todo un reto que sin la gracia y la ayuda del Señor no es posible superar. Dios nos ayude :)

Preguntas¿y ahora qué hacer? ¿Por dónde empezar? ¿Estoy dispuesto a ir dando pasos para hacer presente a Cristo en la Red? ¿Sólo o mejor acompañado? ¿Dónde encuentro a otras personas para empezar a construir juntos? ¿Que puedo aportar yo? ¿Que tengo que recibir de los demás?

domingo, 27 de marzo de 2011

Nuevo lenguaje de comunicación de la Iglesia (IV)

Seguimos desgranando el mensaje del Santo Padre para la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales. Esta vez reseñamos unos párrafos realmente interesantes: 
"La cultura digital plantea nuevos desafíos a nuestra capacidad de hablar y de escuchar un lenguaje simbólico que hable de la trascendencia", reconoció.

Jesús … "en el anuncio del Reino supo utilizar elementos de la cultura y del ambiente de su tiempo: el rebaño, los campos, el banquete, las semillas, etc.".

"Hoy somos llamados a descubrir, también en la cultura digital, símbolos y metáforas significativas para las personas, que puedan ser de ayuda al hablar del Reino de Dios al hombre contemporáneo"

No es fácil lo que nos pide el Santo Padre. El lenguaje simbólico de Cristo se sustenta en la realidad cotidiana que vivían sus contemporáneos. Hoy en día, la realidad que vivimos no siempre está en sintonía con la verdad que nos rodea. El entendimiento de las gentes antiguas era principalmente analógico, ya que buscaban en lo que les rodeaba pistas que les llevaran a entender aquello que desconocían. Su pensamiento buscaba la síntesis de la realidad en un todo lógico y coherente. Por eso entendían tan bien las parábolas y el lenguaje simbólico utilizado por Jesús. Hoy a muchas personas les resulta ininteligibles las parábolas. No saben cómo crece el trigo o qué es la cizaña o qué significaba un rebaño de ovejas o qué representaba el pan y el vino en el contexto del siglo I.

Hoy en día, desde pequeños nos enseñan a entender la realidad de manera analítica. Buscamos entendemos la realidad troceándola hasta el infinito, utilizando la premisa de que por medio de las partes podemos conocer el todo. Esto nos lleva necesariamente a perder la visión  integradora de lo que nos rodea, de nuestra vida y de nosotros  mismos. El lenguaje sim-bólico (sintético) es diferente al dia-bolico (analítico). El sím-bolo es integrativo, analógico y sistémico. Crea modelos y hermenéuticas que dan sentido a nuestra vida con coherencia. El dia-bolo rompe, desune, desconecta y confunde.

La consecuencia inmediata de utilizar una hermenéutica vital analítica es la incapacidad de encontrar la huella de Dios que todo lo que nos rodea. Dios desaparece o se aleja a una tremenda distancia. Se convierte en un Dios desafecto e innecesario. 

Con este panorama ¿Podemos encontrar un nuevo lenguaje simbólico basado en las nuevas tecnologías de la comunicación?

Desde mi punto de vista no es posible. La virtualidad nos separa de la realidad y nos permite contradecir aparentemente todo lo que es imposible de soslayar en el mundo real. La virtualidad desliga causas y efectos a gusto de quien programa el modo de interacturar. Tenemos mundos virtuales donde todo aparece y desaparece en milésimas de segundo. Todo es ubicuo e inmediato y aparentemente gratuito. No es necesario el esfuerzo y el trabajo para conseguir lo que en el mundo real requeriría de tiempo y dedicación. ¿Dónde encontrar referencias coherentes y universales dónde nada tiene porqué ser como es en la realidad? ¿Dónde están los símbolo universales que tanto necesitamos?

En todo caso, estos símbolos son equivalentes a cualquier otro modelo o hermenéutica creada a gusto de quien la diseña. No existe forma de discernir y comprobar qué es verdadero y qué es falso.

¿Entonces qué hacer? Por una parte, la solución al desafío que nos plantea el Santo Padre nos implica en la labor de investigar y desarrollar formas y modos para enseñar y comunicar el lenguaje simbólico tradicional a través de las nuevas tecnologías. Cambiará el soporte o la expresión estética, pero lo que no puede cambiar es el fondo y las analogías que conforman mensaje.

Si nos preguntamos si existe algo real en la red y lo buscamos, terminaremos por encontrar el elemento más importante y real de toda la virtualidad: nosotros mismosConscientes de esto podemos luchar para ser signos vivos de Cristo en la red. Pero aparte del “yo” está el “tu”. Podemos señalar en los demás todo lo que tienen de imagen de Dios y la importancia de que sean conscientes de ello.

Preguntas¿Cuanta realidad encontramos en la red? ¿Nos presentamos a nosotros mismos como seres reales... o como seres ficticios-ideales? ¿Somos conscientes de que necesario aprender y utilizar el lenguaje simbólico en la red? ¿Nos da vergüenza hacerlo? ¿Nos parece que estamos en el siglo I si decimos que Cristo es el Sol que nace de lo alto? ¿Estamos dispuestos a formarnos en este lenguaje simbólico?

miércoles, 16 de marzo de 2011

Nuevo lenguaje de comunicación de la Iglesia (III)

Volvemos al mensaje del Santo Padre para la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, pero antes de abordarlo, repasemos el meollo sobre el que se centran las preguntas que trataremos de responder: 


¿Qué es el pensamiento digital?

El pensamiento digital es el conocimiento generado y difundido a través de los nuevos medios de comunicación digitales.

El pensamiento digital está más presente de lo que podríamos creer. Los medios de comunicación están colonizados por este pensamiento y cada vez está más imbuido en nuestras vidas. ¿A que alguna vez a buscado en opiniones sobre el hotel donde piensa alojarse? ¿Ha buscado o dado opiniones sobre alguna noticia o libro? Pues todo esto es pensamiento digital.

Sus principales características son: 
  • Cantidad: Inmensa e inabordable. Ante la magnitud de su presencia, lo mejor es especializarse para actuar de forma local, pero sin perder la conciencia de la totalidad.
  • Calidad muy diversa. No existen estándares o requerimientos. Podríamos decir que todo vale, lo que es una oportunidad y un peligro, al mismo tiempo.
  • Es global y asíncrono. No está localizado en una persona o grupo, sino que está en todo aquello que nos reclama dentro la red, más allá de un tiempo y un espacio determinados.
  • Es instantáneo. No hay que esperar más que unos segundos para acceder a lo que queramos, siempre que sepamos localizarlo, claro. Los buscadores y las redes de conocimiento nos facilitan el acceso a lo que necesitamos o queremos.
  • Es interactivo. No se trata solo de leer o ver. Podemos opinar, protestar, mejorar, reseñar lo que estimemos necesario. Por lo tanto, cada usuario puede producir, difundir opinión y conocimiento, por si mismo o en unión con otros usuarios.
  • Interconecta. El pensamiento digital nos une y nos relaciona. Las personas se acercan más allá de sus límites geográficos, culturales y lingüísticos. Los conceptos, ideas y personas, formamos redes de manera similar a las de la vida real. 
  • Es multimedia. Todos los sentidos entran en juego. Los materiales se convierten en elementos dúctiles que pueden ser enviados y recibidos de forma adecuada.
  • Es individualizable. Cada usuario decide de forma libre lo que acepta y cómo lo acepta.
  • Es accesible, en la medida que tengamos los medios y conocimientos mínimos para hacerlo. No existen límites reales de edad, estado físico o cultura para interaccionar en la red. Para cada limitación es posible encontrar una compensación que haga viable lo que antes parecía imposible.

Simplemente estamos delante una nueva cultura digital y quienes estamos dentro de esta cultura se nos denomina, nativos digitales. También existen personas que tienen el estatus de emigrantes digitales. Es decir, que utilizan y/o acceden y/o aceptan parcialmente el pensamiento digital. Son los que más están sufriendo el cambio social que se está produciendo.

Resumiendo: el pensamiento digital se crea viendo, oyendo, leyendo, tocando analizando, sintetizando, razonando, cuestionando, reflexionando, intuyendo, creando…, sobre información disponible en la red.

Después de revisar qué es el pensamiento digital, entremos en la pregunta que se hacía el Santo padre:

"¿Qué desafíos plantea a la fe y a la teología el llamado pensamiento digital?"

 Hagamos un breve análisis DAFO de lo que tenemos delante:

Oportunidades
  • Llevar el Mensaje cristiano de forma global, instantánea, interactiva, crear relación entre las personas, utilizar multimedia, a la medida de cada cual y accesible para quien tenga los medio y conocimiento necesario. 
  • Dar a los emigrantes digitales,  la oportunidad y los medios para que se beneficien de todo el universo de posibilidades que ya son una realidad.
Peligros
  • Perdernos en la inmensidad de la red, no saber dónde, cuándo y cómo estar presente. 
  • Obsesionarnos con la inmediatez y abordar solo los aspectos inmanentes, aparentes, exteriores de la Fe y la Iglesia. 
  • Hacer de la interactividad y la relación con los demás, un fin y no un medio para nuestra misión. 
  • Perdernos en las estéticas, los tecnicismos y no profundizar en lo que tenemos que transmitir: Mensaje, Misterio y Compromiso. 
  • Crear un mensaje ajustado a lo que cada cual quiere oír para ganar espacio o notoriedad. 
  • Olvidar el compromiso cristiano o ajustarlo a lo que cada cual quiere asumir. 
  • Olvidar las dimensiones sobrenaturales de nuestra Fe: sacralidad, belleza, mística...
  • Poner empeño en que todos accedan a la red, sin haber creado previamente lugares y estructuras que soporten, guíen y den consistencia (virtual y real) a la vivencia cristiana.
  • Entendernos personalmente como "salvadores" o protagonistas, olvidando que toda acción que hacemos es voluntad de Dios y debe ser realizada a mayor gloria Suya y como soporte a la Iglesia.
Debilidades
  • La comunicación interna y la fragmentación que padecemos. 
  • Los recelos injustificados que tenemos unos por otros. 
  • Cierto menosprecio por la innovación y las nuevas tecnologías. 
  • Poca formación en muchos ámbitos eclesiales. 
  • Falta de objetivos claros.
Fortalezas
  • Los católicos tenemos tradición de evangelizar con a través de los medios de comunicación que se han ido creado. 
  • En su momento lideramos la cultura creando centros educativos,  difundiendo la cultura cristiana, estando presentes en todas las ramas del saber. 
  • Somos capaces de unir tradición, e innovación sin perder nada de ambos aspectos. 
  • Existen profesionales católicos capaces de liderar este proceso, tanto dentro de las estructuras institucionales, como de manera paralela, aunque siempre fiel a la Iglesia. 
  • Tenemos los mismos medios que cualquier otra organización o colectivo humano. 
  • Sabemos además ser comunidad y trabajar de forma coordinada y creativa.
  • Quizás la mayor de las fortalezas es el carácter sobrenatural de nuestra misión y la esperanza que siempre guía nuestros pasos. Podemos orar a Dios para que nos ilumine y nos muestre el camino, al mismo tiempo que actuamos en el mundo de forma decidida.
El principal desafío a la Fe y a la teología es hacerse presente en la red y ser capaz de ofrecer a quienes lo necesiten, soporte, ayuda, afecto, conocimiento y compromiso.

¿Cómo afrontar estos desafíos? Ahí entra la otra pregunta que se planteaba el Santo Padre era:

"¿Qué preguntas y requisitos?"… se plantean para hacer esto realidad.

Las preguntas son muchas, casi incontables. Ante cada pregunta debemos orar a Dios, reflexionar, actuar y aceptando lo que tenemos delante. Cada respuesta, lejos de ser una estación terminal de nuestro compromiso, genera nuevas preguntas y nuevos compromisos a asumir. Esta es nuestra misión. Espero haber contestado algunas de las preguntas, siendo consciente de que he generado muchas más.

¿Requisitos? Los evidentes. Compromiso, unidad, afecto, hermandad, caridad y capacidad de negarse a uno mismo para que la comunidad sea la beneficiaria de todos los dones que Dios nos da. Capacidad de afrontar retos, esperanza, creatividad, empatía y aceptación de lo que Dios nos tenga reservado.

Soy consciente de que decir todo esto es muy fácil y que lo difícil es hacerlo realidad. Pero el primer paso de todo es conocer a qué nos enfrentamos.

Dios nos ayude y nos ilumine en el camino.

Preguntas¿Es necesario ser consciente de las limitaciones personales que tenemos dentro de la red? ¿Podemos superar estas limitaciones actuando unidos? ¿Qué desafíos nos presenta la necesidad de trabajar juntos? ¿Se le ocurren más peligros, oportunidades, fortalezas ay debilidades? ¿Nos asustan los retos? ¿Qué sentido sobrenatural tenemos y empleamos en nuestra actividad eclesial? ¿Esperanza? Bonita palabra ¿Verdad?

miércoles, 9 de marzo de 2011

Nuevo lenguaje de comunicación de la Iglesia (II)

Dentro del mensaje del Santo Padre para la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, nos encontramos con el siguiente párrafo:

El Santo Padre alentó a quienes le escuchaban al "compromiso de ayudar a cuantos tienen responsabilidad en la Iglesia a ser capaces de entender, interpretar y hablar el 'nuevo lenguaje' de los media en función pastoral, en diálogo con el mundo contemporáneo".

Vayamos por partes. Santo Padre nos dice que tenemos el compromiso de ayudar a quienes tienen responsabilidad en la Iglesia. Seguramente lo que se nos venga primero a la cabeza sea la estructura institucional de la Iglesia. Párrocos, obispos, directores de institutos religiosos, miembros de las ordenes religiosas, etc. Sí, claro que estas personas son responsables, pero también lo son todas aquellas en que se delega la responsabilidad: catequistas, agentes de pastoral, grupos de oración, etc. En último término, todos los fieles tenemos la responsabilidad de mantener la Iglesia.

Después, el Papa nos indica que la ayuda debe estar enfocada a la capacidad de entender, interpretar y hablar el nuevo lenguaje de lo medios, en la pastoral y en el diálogo con el mundo ¿A qué nuevo lenguaje se refiere el Papa?

Podemos pensar en la red como un soporte ideal para enviar o recibir cualquier mensaje. Podemos transmitir imágenes, sonido y textos, hasta dónde haya alguien que los desee aceptar.

El mensaje cristiano dentro de la red no puede ser monocrómatico y unidimensional.  Se debe transmitir en colores, con movimiento y acompañado de toda la literatura que queramos. Esto es novedoso para la Iglesia, ya que nos permite comunicar más allá de la palabra el mensaje cristiano. La experiencia comunicativa es ahora multimedia y ubicua. ¿Estamos preparados para tomar las riendas de este tren?

Por ahora el desarrollo multimedia está en pañales, pero en la década que viene nos encontraremos con la necesidad de competir con otros mensajes, no solo en fondo, sino en forma. De hecho ya existe una brecha en este sentido que se va ampliando día a día lentamente. Desgraciadamente estamos estancados en cierto sentido. Quienes creemos no vemos necesario ir más allá del fondo. Las formas nos parecen secundarias y hasta un poco deslegitimadotas del fondo. Pero fondo y forma deben estar en consonancia y transmitirse unidos para que el receptor entienda y dé importancia a lo que recibe.

Pensemos en el Kerigma que Pedro lanza a hablar a una multitud en Pentecostés. ¿Cuánto de fondo y forma contenía el mensaje de Pedro? ¿Qué dimensiones de cada aspecto incluía? ¿Cómo estaba enlazados fondo y forma? ¿Podríamos propiciar que esto pudiera repetirse hoy en día?

Evidentemente por medio de Pedro, el Espíritu Santo produjo una experiencia tan atractiva, coherente y subyugante, que miles de personas clamaron para ser bautizados.

Necesitamos a personas capaces y tocadas por el Espíritu que hagan que el Mensaje cristiano se difunda en la red uniendo forma y fondo ¿Un ejemplo? Vea o vuelva a ver, el vídeo de May Feelings. ¿Qué nos dice el video? ¿Por qué nos conmueve? Fíjese que aunque el formato no tiene una complejidad técnica especial, el mensaje llega como un mazazo. Necesitamos creadores multimedia capaces de orar para que de sus manos salgan instrumentos nuevos que lleguen a quien lo necesite. Algo así como creadores de una nueva iconografía, no menos sagrada, no menos impactante. El mundo está a una pulsación de ratón y tenemos que llegar a todos lo que necesitan el mensaje de Cristo.

Tenemos que ofrecerles a nuestros párrocos, obispos o comunidades, la comprensión de esta realidad, sus oportunidades, sus peligros. Al mismo tiempo tendríamos que ofrecerles nuestras capacidades de apoyar la pastoral y la evangelización. También tenemos que enseñarles, en la medida que sea posible, el nuevo lenguaje para que lo puedan utilizar.

Pero por detrás del lenguaje de comunicación hay mucho más. El lenguaje no sale sin más de las piedras, aunque Dios pueda hacerlo. Tampoco el mensaje sale de llaneros solitarios que recorren la estepa del ciber-espacio. Necesitamos comunidades de personas que colonicen la red, las redes sociales, los blogs, twitter y todo medio por donde el mensaje cristiano pueda circular. Comunidades que transmitan el mensaje, dialoguen con el mundo y den razón profunda de su Fe. La efectividad también forma parte del lenguaje cristiano desde el primer momento. Las comunidades son las que portan y transmiten este mensaje de forma más eficiente y creíble.

Preguntas¿Con qué facilidad ayudamos y nos dejamos ayudar por los demás? ¿Qué soy capaz de aportar en la comunicación interna y externa de la Iglesia? ¿Puedo yo solo afrontar el reto de hacer presente a la Iglesia en el continente digital? ¿Colaborar en comunidad? ¿Comunicarnos en comunidad?

jueves, 3 de marzo de 2011

Nuevo lenguaje de comunicación de la Iglesia (I)


En el mensaje del Santo Padre para la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, se abordan una serie de aspectos interesantes que relacionan la Iglesia con las nuevas tecnologías e internet. Voy a detenerme a reflexionare brevemente sobre el primero de ellos:

Decía en Santo Padre, refiriéndose al mensaje que los católicos en las redes sociales:

"No se trata solamente de expresar el mensaje evangélico en el lenguaje de hoy, sino que hay que tener el valor de replantear de una manera más profunda, como ha sucedido en otras épocas, la relación entre la fe, la vida de la Iglesia y los cambios que el hombre está viviendo"

El mensaje Cristiano no es únicamente la primera llamada hacia Cristo, que llamamos Kerigma. El Kerigma es importante, pero el ser humano actual está vacunado contra ese mensaje y es muy difícil romper el muro de prejuicios que se ha tejido contra el cristianismo y la Iglesia.

Entonces ¿Qué nos pide el Papa? El Santo Padre nos invita a profundizar en el Kerigma y enlazarlo con dos realidades: la vida cotidiana y la trascendencia. Los judíos que oyeron a San Pedro gritar el Kerigma se abalanzaron sobre los apóstoles para ser bautizados. ¿Por qué no ocurre eso hoy?

Los judíos entendieron desde su vida cotidiana, desde sus afanes, desde sus sufrimientos y desde sus ansias, el mensaje que les llegó. Eso les conmovió y le conminó a ir hacia quienes eran depositarios del mensaje. Pero hoy en día y sobre todo en el primer mundo, es imposible que no nos sintamos salvados desde que nacemos. 

Observemos la realidad que nos rodea. ¿Por qué los centros de wellness son una mina de oro en medio de la crisis económica? Porque ofrecen saciar las ansias de bienestar físico y emocional a cambio de una cantidad de dinero adecuada. Las ofertas de ocio barato o gratuito tampoco están en crisis. La política nos ofrece cada cuatro años la salvación a todos nuestros males. Encima, pasados cuatro años, podemos echar al "salvador previo" y poner a otro más persuasivo. ¿Cómo podemos sentir la necesidad de salvación en este entorno? Estamos repletos de salvadores a sueldo dispuestos a salvarnos a cambio de … aquello que necesitan de nosotros.

Entonces ¿A los cristianos sólo nos queda la desesperanza? ¿Para quien es hoy en día el mensaje cristiano? Démonos cuenta que el mensaje cristiano no fue emitido para los "ricos" que se sienten salvados, sino para los pobres que necesitan y sufren de mil formas y maneras esa falta de salvación. El mensaje es para aquellos que no les sacia el wellness o las ideologías políticas. Es para aquellos que van de vuelta de todo el tejido de dulces engaños con que nos mantienen en expectativa de esperanza continua. Es para quienes no tienen ya esperanza en el mundo y necesitan dónde agarrarse de verdad y de forma sólida. Es para los desheredados de la sociedad de la opulencia y las apariencias. No creo que sean pocos todos los pobres con los que nos cruzamos por la calle de hoy en día. Para ellos es el Reino de los Cielos.(Mt 5,3) Pero, ¿Cómo hacerles llegar el mensaje?

¿Dónde podemos lanzar este mensaje para que sea oído? En principio en todas partes es posible lanzar el mensaje, pero internet es un lugar privilegiado, ya que estamos a la distancia de pulsar una tecla o de mover un ratón de cualquier persona. El Santo Padre lo sabe y la Iglesia comienza a ser consciente de ello. Internet, las redes sociales, son un estupendo lugar y además, es un lugar que congrega a muchos "pobres" que buscan respuestas y esperanza. Créanme no son pocos los pobres buscan en la red dónde agarrarse.

Pero, tal como indica el Papa, no vale lanzar el Kerigma sin más, al viento digital. Necesitamos ofrecerlo unido a una realidad cotidiana palpable y unido a la realidad de la Iglesia. Este mensaje no puede ser llevado por personas aisladas, ya que sólo es creíble si parte desde una comunidad viva e integrada en la realidad cotidiana. Una comunidad virtual o mucho mejor, una comunidad real que se hace presente en la red. Pero en todo caso, una comunidad que se apoye mutuamente y sea capaz de integrar a quienes se acercan a ella. El cristiano necesita ser y crecer en comunidad.

Quizás el reto más apasionante de la Iglesia sea conformar comunidades virtuales que conduzcan y apoyen a cristianos desde la virtualidad de internet. Aunque es evidente que no podemos quedarnos en la virtualidad de la red, las comunidades virtuales pueden ayudarnos a comunicarnos y vivir la Fe desde una cierta cercanía que no entiende de tiempo y distancia. Nos permitirían no desligarnos de la Iglesia cuando nuestras circunstancias vitales nos arrinconan y nos alejan de las comunidades reales. Además nos ayudarían a conformar nuevas comunidades reales o a integrarnos en comunidades reales ya existentes. Lo más importante en la vida de un cristiano es no desligarse de la vida en comunidad eclesial, ya que una Fe solitaria tiende a agostarse y desaparecer.

Preguntas¿Existe mensaje cristiano sin compromiso? ¿Existe mensaje cristiano sin misterio? ¿Podemos desligar mensaje, compromiso y misterio cristiano? ¿Integramos la difusión del Kerigma con la oración? ¿Siente suspicacia por las nuevas tecnologías? ¿Cuanto cree que tenemos que aprender para lanzarnos evangelizar en el continente virtual?

martes, 1 de marzo de 2011

LA IGLESIA DEBE HABLAR EL “NUEVO LENGUAJE” DE LA COMUNICACIÓN, AFIRMA EL PAPA


Pide descubrir símbolos significativos para las personas de la cultura digital

Fue el desafío que dejó este lunes a los participantes en la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales que reúne hasta el jueves en el Vaticano a pastores, comunicadores y expertos de la comunicación de los cinco continentes.

"No se trata solamente de expresar el mensaje evangélico en el lenguaje de hoy, sino que hay que tener el valor de replantear de una manera más profunda, como ha sucedido en otras épocas, la relación entre la fe, la vida de la Iglesia y los cambios que el hombre está viviendo", aclaró el pontífice.

El pontífice dejó por tanto al Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales la tarea de profundizar en la "cultura digital", "estimulando y apoyando la reflexión para una mayor conciencia sobre los retos que esperan a la comunidad eclesial y civil".

El obispo de Roma alentó a quienes le escuchaban en "el compromiso de ayudar a cuantos tienen responsabilidad en la Iglesia a ser capaces de entender, interpretar y hablar el 'nuevo lenguaje' de los media en función pastoral, en diálogo con el mundo contemporáneo".

Para ello, según constató, es necesario responder a estas preguntas: "¿Qué desafíos plantea a la fe y a la teología el llamado pensamiento digital? ¿Qué preguntas y requisitos?".

Nuevos símbolos y metáforas

"La cultura digital plantea nuevos desafíos a nuestra capacidad de hablar y de escuchar un lenguaje simbólico que hable de la trascendencia", reconoció.

Jesús mismo, recordó el sucesor del apóstol Pedro, "en el anuncio del Reino supo utilizar elementos de la cultura y del ambiente de su tiempo: el rebaño, los campos, el banquete, las semillas etc.".

"Hoy somos llamados a descubrir, también en la cultura digital, símbolos y metáforas significativas para las personas, que puedan ser de ayuda al hablar del Reino de Dios al hombre contemporáneo", invitó el Papa.
Una comunicación humana

La propuesta del Papa es "promover una comunicación verdaderamente humana", que debe analizar el nuevo fenómeno comunicativo "más allá de todo entusiasmo o escepticismo fácil".

La contribución de los creyentes, aseguró, debe ayudar "al propio mundo de los medios de comunicación, abriendo horizontes de sentido y de valor que la cultura digital no es capaz por sí sola de entrever y de representar".

-oOo-

Tres elementos me llaman la atención de este mensaje papal:
  1. La necesidad de ayudar a entender el nuevo entorno de comunicación a quienes tienen responsabilidad en la Iglesia.
  2. Las preguntas que se formula: El desafío del pensamiento digital,  preguntas y requisitos.
  3. Promover una comunicación verdaderamente humana.
Tenemos un continente a evangelizar y esto plantea muchas dudas y perplejidades.  Pues despacito y con buena letra, pero sin dejar de dar los pasos necesarios hacia delante. En las siguientes entradas intentaré ahondar en las preguntas que se formula el Santo Padre, dentro de mis limitados conocimientos.

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