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“...es Nuestra Misión, la misión irrenunciable de la Iglesia: la tarea de todo creyente que obra en los medios es la de ‘allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y sus verdaderas necesidades espirituales, ofreciendo a los hombres que viven este tiempo ‘digital’ los signos necesarios para reconocer al Señor’“ Benedicto XVI

miércoles, 10 de agosto de 2011

Redes sociales y JMJ – Una pregunta de Eva Janosikova

Eva Janosikova (responsable internacional de las redes sociales de la JMJ) nos planteó una interesante pregunta a los asistentes del Meeting Vaticano de Bloggers:

¿Cómo es posible mantener el contacto con los jóvenes después de la JMJ?

La pregunta no es nada sencilla. Ahondando en ella aparecen nuevas preguntas y problemas que tenemos que resolver antes de intentar dar una respuesta:

  1. ¿A que se llama mantener contacto?
  2. ¿Qué objetivos tiene este contacto?
  3. ¿Se puede evaluar o al menos valorar, el grado de éxito del contacto y objetivos?
Al hablar de “contacto”, Eva Janosikova seguramente se refería al mantenimiento de la relación social obtenida antes y durante las Jornadas. Pero ¿Qué relación social? Podemos analizar las relaciones sociales y darnos cuenta que antes y durante las Jornadas se aparecen varios tipos:

a)    Relación entre los promotores-coordinadores y los participantes.
b)   Relación entre los participantes que se ha conocido durante la preparación a las Jornadas. Estos participantes tiene la posibilidad se seguir en contacto directo tras la Jornadas
c)  Relación entre participantes que se han conocido dentro de las Jornadas y después de ellas se alejan.

También podemos reseñar las relaciones entre los promotores y coordinadores de diferentes grupos y la que éstos han tenido con la organización central. Todas estas relaciones sean importantes, pero quizás las relaciones más cercanas sean las tienen más sentido de mantener.

¿Qué objetivo tiene el mantenimiento de este contacto? Posiblemente Eva Janosikova estaba pensando en un objetivo centrado en la temática del encuentro: el mantenimiento del compromiso cristiano común  y de la centralidad de Cristo en nuestra vida cotidiana (personal y comunitaria).

Ahora aparece una nueva pregunta ¿Se busca mantener únicamente el nivel de relación social cristiana o buscamos algún tipo de compromiso posterior a las Jornadas?

Las relaciones sociales pueden ser relativamente sencillas de mantener, pero es complicado buscar compromisos adicionales. ¿A que me refiero? Básicamente a que el cristiano debe dar testimonio y trabajar para la evangelización y la Iglesia. Esto implica un compromiso activo claramente delimitado. Me pregunto si este tipo de objetivo fue introducido con claridad y centralidad antes y durante las Jornadas. ¿Por qué me lo pregunto? Porque hasta donde yo sé,  las actividades de la JMJ son más bien de tipo compromiso pasivo, desaprovechando la oportunidad de enseñar a los jóvenes a asociarse, crear comunidades y actuar desde ellas sobre la sociedad.

Por último, se plantea la necesidad de evaluar o valorar, con cierto rigor, el cumplimiento de los objetivos. Hasta este momento, los resultados de las JMJs se suelen valorar mediante estimaciones de permanencia de los jóvenes en la vida eclesial y la aparición de vocaciones. ¿Son estos indicadores capaces de valorar-evaluar los logros obtenidos? Sinceramente, creo que no. Además, tampoco son válidos para valorar los procesos de formación previos a las Jornadas.

Si tuviéramos un sistema de indicadores más adecuados, podríamos reflexionar más adecuadamente sobre el planteamiento de las Jornadas y posibilitar la mejora de la organización con más rapidez y fiabilidad. La definición de estos indicadores excede los objetivos divulgativos de este breve texto.

Volviendo al principio, para responder a la pregunta planteada por Eva Janosikova tenemos que reflexionar con tranquilidad y perspectiva. Con toda humildad e intentando dar alguna posible solución, propongo los siguientes puntos:

i.        Mantener la organización preparatoria de la Jornadas y redefinir sus objetivos para que vayan más allá de la finalización del evento. Se trataría tanto de ayudar a preparar a los jóvenes como de facilitar la transmisión de la “energía” que traen lo jóvenes.
ii.         Llevar el proceso de preparación y post-Jornadas a las redes sociales virtuales. La trazabilidad es mucho mejor y más rápida que en los entornos sociales reales. Además, se hace posible que la lejanía física y planificación vital de los participantes, no dificulte la continuidad del compromiso adquirido.
iii.                Analizar los procesos internos de las redes sociales (tanto virtuales como físicas). Ya existen herramientas de análisis de los procesos internos de las redes sociales virtuales. Análisis como el SNA (Social Network Analysis) y otros más novedosos, pueden ser utilizados para obtener indicadores del proceso de preparación y también del desarrollo de las Post-Jornadas. Esta propuesta abre un campo de investigación muy interesante para la Iglesia y para toda la sociedad.

Para la JMJ de Madrid, es algo tarde para implementar este planteamiento y validar su utilidad, pero quizás para las siguientes jornadas se pudiera hacer algo en este sentido.

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