Iglesia, TIC, Internet, Tecnologías de la Información, kerigma, redes sociales, Cristo, blogs, evangelio, comunidad, amor y gracia.

Nuestra misión

“...es Nuestra Misión, la misión irrenunciable de la Iglesia: la tarea de todo creyente que obra en los medios es la de ‘allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y sus verdaderas necesidades espirituales, ofreciendo a los hombres que viven este tiempo ‘digital’ los signos necesarios para reconocer al Señor’“ Benedicto XVI

lunes, 29 de noviembre de 2010

Los pertubadores (I)

En el año 2004, la Universidad de Salamanca presentó un estudio en que clasificaba a los internautas en cuatro categorías, según su comportamiento y utilización de la red:
  1. El profesional: aquéllos que dedican largos periodos de su tiempo de trabajo al uso y manejo del ordenador y de Internet para conseguir información, crear contenidos o programas, y si bien esto puede crear adicción, "lo más común es que con el tiempo ese trabajo se pueda convertir en algo pesado y causar cierto hastío, tedio y desencanto"
  2. El aficionado: sujetos interesados en la Red por sus contenidos y para lograr propósitos, hacer intercambios o socializar, "pero todo en un marco de normalidad, sin establecer demasiados lazos ni que se creen interferencias en el desarrollo normal de sus actividades y obligaciones"
  3. El adicto: aquellos individuos que "dependen y piensan demasiado en Internet, que interfiere en el desarrollo normal de su vida, actividades y obligaciones, y que sienten la necesidad de incrementar el tiempo de conexión al ordenador"
  4. El perturbador: incluye a sujetos que por motivos distintos emplean Internet para perjudicar, molestar, aprovecharse y causar daños y problemas a otros usuarios
Centrándonos en el última de la categorías, podríamos preguntarnos qué razones pueden llevar a un perturbador a elegir nuestro blog, página o foro entre sus objetivos. Este tipo de persona disfruta haciendo su labor y la hace muy bien. 

¿Qué puede buscar un sujeto así en una página católica? Mi experiencia me lleva a clasificarlos en dos tipos:

  • El Troll, que busca únicamente divertirse a costa poner de los nervios al blogger de turno o moderador del foro. Suelen cambiar de nombre, nick o alias para no ser reconocidos. Su talón de Aquiles es la mentira. Solo buscan reírse a costa de los demás. 
  • El buscador, que siente la necesidad de acercarse y conocer la Fe, pero sus prejuicios le impiden aceptarla. Son tenaces en sus embestidas y no suelen cambiar de nombre, alias o nick. Pueden ser insufribles, pero son sinceros en sus apreciaciones.  Intentan demostrar a los demás que son ellos los que tienen la razón y muchas veces lo hacer de manera maleducada y prepotente.
¿Qué hacer con ellos? Básicamente hay que detectar lo antes posible si se trata de un Troll o un buscador. Si es un Troll, la única forma de hacerlo desaparecer es impedirle el acceso. Tras unos días o semanas de frustraciones, buscará un nuevo objetivo más divertido.

El problema surge con los buscadores ¿Qué hacer con los buscadores? Normalmente no se puede sacar mucho de ellos, ya que su objetivo es dejar claro que tienen la razón. Pero algunas veces, los buscadores encuentran lo que necesitan y recapacitan. Otras veces se tarda años en conseguir que un buscador evolucione y empiece a respetar a quienes no piensan como él. Pero, en todos los casos, tras muchas discusiones y diálogos, alguna semilla del Evangelio se suele pegar a su alma y unas pocas ocasiones, la semilla germina.  El poder de Dios hace posible lo imposible y la Fe abre camino en la oscuridad de un alma.

Nos podríamos preguntar si somos capaces de reconocer a estas personas ¿Cómo podemos tratarlas de manera cristiana?¿Qué tono utilizar en nuestras respuestas a sus nada comedidos comentarios?¿Hasta dónde podremos llevar nuestra paciencia con ellos? 

No es fácil tratar a estas personas, pero la caridad también tiene cabida entre los bits de Internet.

viernes, 12 de noviembre de 2010

La afectividad en Internet

Cuando chateamos, escribimos correo electrónicos o escribimos en nuestro blog ¿Somos conscientes de lo fácil que es enfadar a una persona y lo difícil que es transmitirle cercanía y afecto? :-(

Hace ya décadas nacieron los emoticones, que sirvieron para indicar nuestra emotividad a los receptores de nuestros mensajes electrónicos. Esas caritas tan graciosas no se utilizan todo lo que debíamos.

Si decimos algo con alegría… :-)
Si escribimos con pena… :-(
Si estamos contrariados al decir algo :s
Si lo que decimos es serio :-|
Si nos da la risa :-)))
Si decimos algo con cierta ironía o de manera jocosa… :D

Y así cientos de caritas que intentan delatarnos ante los demás. Si quiere ver algunos de los cientos que existen pulse AQUÍ

Pero, además de los emoticones, tenemos las propias palabras que utilizamos. La sequedad en nuestras afirmaciones, más de una vez, delatan nuestro miedo a acercarnos y compartirnos con los demás.

El cristiano, debería de ser especialmente propenso a escribir con emoticones y compartir frases que transmitan la esperanza que lleva dentro… ¿O no tenemos esperanza? :-)))

No es descubrir nada nuevo, lo que nos cuesta acercarnos los unos a los otros en la red. Crear redes de amistad y apoyo, es también crear Iglesia. Así que no tengan miedo es escribir un mensaje cariñoso a un Blogger que necesita apoyo o se le nota decaído. Estén seguros que este ciber-hermano es también imagen de Dios.

Un buen momento para acercarnos es la Navidad.... estimado lector, pásese por sus blogs, foros, redes sociales preferidas y felicite a sus hermanos. Seguro que no le cuesta tanto y le toma gusto a compartirse con los demás ¿O no? :-))))

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...